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Nación Blood

Malcolm Kent-Smith, líder de la Nación Blood.

La Nación Blood (Blood Nation en inglés) es una de las Siete Naciones de nómadas que habitan Norteamérica durante los acontecimientos de Cyberpunk 2020.

Trasfondo[]

Como consecuencia indirecta del Colapso, la ciudad de Miami terminó de convertirse en una zona de guerra total. Esta ciudad había sido el centro del tráfico de drogas de Norteamérlca durante casi veinte años y, en la época previa al Colapso, también había estado sometida a una inmigración masiva, tanto legal como ilegal, procedente de Cuba y Haití. El influjo de inmigrantes ilegales aumentó de forma alarmante al calentarse la situación en América Central o Sudamérica y Miami se hinchó hasta reventar. Muchos de estos inmigrantes estaban relacionados con diversas organizaciones criminales de sus países de origen antes de llegar a EE.UU. Sin esas conexiones, la mayoría no hubiera podido salir de la zona bélica.

Naturalmente, estas organizaciones estaban dominadas por los diversos cárteles de la droga. Después de la destrucción de las cosechas de estupefacientes por la bioplaga en 1992, su autoridad se vino abajo. Una por una, las zonas productoras de narcóticos de Sudamérica fueron destruidas. Sin cultivos comerciales que produjeran materias primas baratas y con una sequía que no parecía que fuera a terminar pronto, estos elementos delictivos empezaron a vivir de otros como ellos en una tentativa desesperada de monopolizar el negocio de las drogas sintéticas. Al principio, la violencia se extendió a toda la nación a causa de la guerra a muerte entre cárteles. Al cabo la violencia cesó en casi todos los sitios, pero en Miami se recrudeció hasta que la ciudad estalló en llamas. Incapaz de parar la guerra, el gobierno aisló la zona y dejó que los combatientes se agotaran. No era cuestión de salvar vidas inocentes; la mayoría de la gente honrada (y con dinero) se había marchado de Miami cuando empezó el conflicto. La ciudad ya estaba destruida y las bandas habían prometido no abandonar nunca su territorio.

A principios de 1996, la guerra había acabado; Miami estaba tan asolada como Beirut, llena de edificios medio derrumbados y coches cosidos a balazos. Sobre este espléndido reino se alzaban los Bloods, justo a tiempo para lo peor del Colapso.

Los Bloods originales eran una organización criminal con células por todos los EE.UU., probablemente aparecidos en los desiertos de Los Ángeles Centro-Sur, pero los que emergieron de las ruinas de Miami eran de una clase distinta. Los haitianos y otros inmigrantes caribeños habían traído consigo la santería y el vudú. Los Bloods se habían convertido en un batiburrillo de culturas caribeñas, afro-americanas y cubano-sudamericanas... eran supervivientes curtidos y con una fe.

Hoy en día los Bloods se han apartado tanto de sus raíces como bandas asentadas que ni siquiera se parecen a sus homónimos de antes del Colapso. Cuando éste se produjo en Florida, fue otro eslabón más de una larga cadena de desastres; el estado se había tambaleado a causa de los disturbios, huracanes y accidentes industriales de la década anterior. Lo que caracterizó al Colapso fue que nunca llegó ayuda, que las cosas nunca mejoraron y que murió más gente que nunca, hasta que casi no quedó nada a excepción del Ratón, el parque de Everglades y el Circo.

El Ratón era la Walt Disney Corporation. Disney había invertido años y miles de millones en la economía de Florida. Habían construido carreteras e infraestructuras, la mayor parte de la economía de la zona de Orlando dependía de ellos, e incluso tenían su propia ciudad, Buena Vista. Cuando el Colapso se cernió sobre el Estado del Sol, se prepararon para lo peor. Disney era una corporación grande y poderosa, que controlaba otras corporaciones grandes y poderosas, así que tenía planes de emergencia para casi cualquier eventualidad. Al empeorar la situación, el Ratón se cavó una madriguera y se puso a esperar. La declaración de la ley marcial en 1996 fue la que obligó por fin a cerrar temporalmente el parque, cierre que duraría cinco años. En ese tiempo, las reservas del Ratón se agotaron. La Corporación Disney pidió permiso de reorganización por bancarrota en 1998. En algún momento de 1999, los Bloods se desplazaron a las ruinas de Miami a un Diseny World abandonado y allí encontraron su vocación.

Hace tiempo que el Circo Ringling Brothers, Barnum & Bailey se le ha llamado "El Mayor Espectáculo del Mundo". El circo, que antiguamente tenía su cuartel general en Tampa Bay, fue vendido a la Disney justo antes del crack de 1994. Cuando el Colapso hizo demasiado caro (y peligroso) el seguir con los viajes, el Circo se asentó en unas instalaciones permanentes y más seguras en Buena Vista. Cuando cerraron los parques, a muchas de las familias de los empleados y accionistas se les permitió mudarse allí para que se mantuvieran leales y por seguridad. Cuando los Bloods tomaron las riendas en 1999, a las familias que seguían allí se les permitió quedarse; de hecho se las animó a ello. La combinación de los empleados de Disney, el Circo y los Bloods creó el mayor espectáculo itinerante del nuevo milenio. En el año 2000, los Bloods iniciaron su primera Gira Nacional. Antes, más de diez mil personas iban en cada una de las cuatro caravanas, pero ahora se han reducido a unas cinco mil por espectáculo. También se pusieron en marcha independientemente otros entretenimientos a menor escala, algunos de ellos basados en "experimentos sensoriales" de última tecnología o no. Los Bloods no sólo entretenían a los estáticos, sino también a otros grupos nómadas; dos de sus montajes más duraderos y lucrativos de los primeros tiempos eran para los obreros de las reconstrucciones de Los Ángeles y Ciudad de México. También son uno de los pocos grupos nómadas que tienen acceso al mercado canadiense con su adinerada clientela corporativa.

Al principio, viajaban todo lo posible a través de la destrozada red de ferrocarril del país. Eso había hecho el circo durante muchos años, pero pronto resultó evidente que el tren no satisfaría sus necesidades, así que terminaron usando las instalaciones de Walt Disney para construir inmensos camiones y aeronaves que los transportaran por Norteamérica.

En 2008, cuando se reinstauró el control civil de Norteamérica, se obligó a los Bloods a abandonar el Complejo Disney. Se contrató al grupo Lazarus, en parte dominado por la Corporación Disney, para recuperar el Complejo. Mientras las tropas se concentraban al oeste de la zona, los dirigentes de los Bloods se reunieron para decidir el curso de acción. El momento clave de la asamblea fue el breve discurso de Malcolm Kent-Smith. Rompió a llorar abiertamente mientras decía: "Habrá muchas muertes y sufrimiento si decidimos quedarnos. Sin duda también se tomarán represalias contra nuestros miembros itinerantes, que constituyen nuestra mayor esperanza de supervivencia. Creo que debemos ponernos en camino, pero si optamos por defendernos aquí, deseo dirigir el primer contraataque. Mis lealtades siempre estarán, antes que nada, con la familia extendida de los Bloods, pero no quiero sobrevivir para ver nuestro fin". Estas palabras fueron las que hicieron que los Bloods pasaran a una vida puramente nómada; simplemente tomaron todo lo que consideraron que tenía valor y partieron. Los que habían contratado a Lazarus acusaron a los mercenarios de evitar el enfrentamiento y dejar que los Bloods se marcharan con los despojos, pero los portavoces de Lazarus sostienen que una guerra prolongada a través de la enorme red de túneles de Disney World, EPCOT, Disney/MGM Studios y otras zonas turísticas hubieran provocado muchos más daños colaterales que las pérdidas causadas por el saqueo de los Bloods.

Los Bloods no reaccionaron con amargura o de forma vengativa (a excepción de unos cuantos ex empleados de Disney), porque de todas formas la región meridional estaba cada vez en peores condiciones para vivir. Los servicios e infraestructuras estaban derrumbándose sin el respaldo de la Disney Corporation y además sabían que, aunque quisieran, no podrían resistir ante una verdadera fuerza militar.

Los Bloods originarios volvieron entonces a Miami, donde empezaron a construir el complejo Atlantis en colaboración con elementos del Clan Aldecaldo. También mandaron grandes grupos al extranjero y ahora controlan los mayores espectáculos itinerantes del mundo, por lo que nunca han vuelto la vista al pasado. Aunque son los segundos más recientes de los grupos nómadas (al no haberse puesto en camino hasta 2008), sin duda están mejor equipados que casi cualquier otra nación. Después de todo, tuvieron casi una década de acceso a una base sólida de operaciones y fabricación. Por desqracia, nada de esto va a hacer fácil su supervivencia en la próxima década. Como primer jefe masculino de los Bloods en una generación, Malcolm Kent-Smith tiene muchas expectativas que cumplir. Hay una presión creciente, tanto gubernamental como económica, que podría acabar destruyendo a los Bloods, al propio Malcolm y a la comunidad nómada entera. Incluso los chamanes del clan advierten que el porvenir es nebuloso y está cargado de desastres.

Personas clave[]

Fuentes[]

WINN Ross, OPPEN Eric y LONGORIA Dan, Neotribus, los nómadas de Norteamérica, La Factoría de Ideas, Madrid, junio de 2000, traducción del inglés al castellano por Óscar Díaz García, 122 p. il. 28x22 cm, rúst., ISBN 84-8421-970-4.

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