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Joads

Malachi Joad, líder de los Joads.

Los Joads es una de las Siete Naciones de nómadas que habitan Norteamérica durante los acontecimientos de Cyberpunk 2020.

Trasfondo[]

La familia Joad original procedía de Oklahoma, Texas y Kansas. Lo que los puso en marcha no fue una crisis económica, sino ecológica: al quedar estériles los terrenos de cultivo, los que vivían de ellos empezaron a morir de hambre. En 1998 las grandes tonnentas de polvo acabaron con cualquier posibilidad de seguir cultivando durante bastante tiempo, así que los que pudieron se encaminaron hacia el Oeste en dirección a California, por la única razón de que parecía más fácil que dirigirse hacia el Este a través de las zonas de población más densa de la Norteamérica del Colapso. Esta masa de agricultores (que todavía no estaban organizados en modo alguno) llegó a Colorado y allí, encontrando un lugar donde descansar, se asentaron unos cuantos meses.

La vida fue dura en este período para la gente que más tarde se convertiría en los Joads. Lo único que querían era descansar un tiempo, conseguir comida y pasar el inminente otoño en relativa paz. Se podía encontrar suficientes alimentos (si se sabía donde buscar) y las familias tenían que prepararse para atravesar las Montañas Rocosas. Pero los habitantes de la zona estaban muy disgustados con la llegada de forasteros hambrientos. Una noche, unos cuantos centenares de personas de la población local organizaron un asalto para dispersar a estos nuevos refugiados.

Los viajeros eran granjeros y aldeanos, no muy diferentes de los que venían a matarlos. Eran particulares que iban a lo suyo y no buscaban problemas, pero también estaban preparados para enfrentarse a las dificultades. La mayoría de estas familias tenían armas defensivas o de caza y, como sabían que otros estaban en circunstancias tan malas como las suyas, habían apostado centinelas. Cuando los atacantes se abalanzaron sobre ellos de noche, no obtuvieron la victoria fácil que esperaban; el asalto, que estaba mal planeado, se vino abajo rápidamente y a lo largo de la noche la situación degeneró en una serie de tiroteos desperdigados a lo largo de las zonas rurales de Colorado. De todas formas, la sorpresa y el armamento jugaron a favor de los asaltantes, que se retiraron sin bajas considerables.

El ataque a traición enfureció a los viajeros, pues casi cuatrocientos de los suyos murieron durante la noche. Al día siguiente, Malachi, un hombre religioso según se dice, tuvo la idea de que cada familia enviara un representante a una asamblea. El representante no debía ser el miembro más capacitado para defender a la familia, ya que debía permanecer de guardia por si volvían los atacantes, sino alguien en el que todos confiaran.

Aquella mañana, ciento veinte refugiados se sentaron en una asamblea, Malachi, por haber tenido la idea, hizo de presidente. Todos estaban cansados, dijo. Todavía les quedaba un largo camino por recorrer hasta California, ¿y que es lo que harían una vez que llegaran allí? Había oído que otras personas que, como ellos, habían perdido su hogar y su trabajo, habían formado una coalición para trabajar para el gobierno: recuperación de materiales, proyectos de irrigación, cosas que muchos de ellos sabían hacer. Habló de defenderse, de proteger a los niños y del duro invierno que les esperaba. Malachi pidió a los representantes que dijeran con franqueza lo que pensaban. Ellos, como hombres de pocas palabras que eran, hablaron con brevedad. Después de unas cuatro horas quedó claro que todos los presentes estaban de acuerdo.

Todos querían protección para sus familias, venganza contra los asaltantes y libertad para abandonar aquella coalición provisional cuando lo juzgaran oportuno. Malachi contestó que todos sus temores y deseos tenían razón de ser, y que podían enfrentarse juntos a estas adversidades firmando una alianza. Dijo que las grandes ideas siempre se debían poner por escrito; el pacto del Mayflower, la Declaración de Independencia y la Constitución estaban escritos de forma que todo el mundo pudiera leerlos. Nadie sabe a ciencia cierta quién escribió la versión original del Pacto, asique la cuestión se está convirtiendo rápidamente en una leyenda. La redacción se suele atribuir a Malachi Joad, pero él lo niega. El acuerdo que firmaron al día siguiente era muy sencillo y ha sido la inspiración del Código Nómada actual:

  • Protege primero a tu familia y después al Clan.
  • No robes a otros miembros del Clan.
  • No acapares nada que pueda beneficiar a otros miembros del Clan.

También se decidió que los miembros sanos fueran al pueblo a pagarles en especie a los habitantes por su malicioso ataque, a pesar de las objeciones de Malachi a la venganza. No planearon una matanza a sangre fría, como la que habían pretendido sus enemigos, sino que pensaban robarles las provisiones para dejarles sin recursos con los que pasar el invierno. No fue eso lo que ocurrió. El pueblo era una comunidad agrícola de unas dos mil almas. Durante la noche, los nómadas llegaron furtivamente y saquearon todas las granjas, tiendas y casas que pudieron. Varios de los nómadas se desmandaron y cometieron asesinatos por odio o venganza, algunos violaron e incendiaron, y otros raptaron muchachos o muchachas, según sus preferencias. Por supuesto, los habitantes que estaban alerta se defendieron a tiros de los nómadas. Después de unas cuantas horas, los acontecimientos degeneraron en un caos total. Para cuando amaneció, los nómadas habían matado a un tercio de la población, raptado a muchos otros y saqueado todo lo que tenia valor.

Malachi estaba furioso, como otros muchos nómadas. Sabían que lo que quedara de las autoridades pronto estaría buscándolos, quizá con los restos de la Guardia Nacional, así que hicieron lo mejor que podían hacer dadas las circunstancias: correr.

Una semana después, el terremoto del 98 despojó a Los Ángeles de su estatus de tierra de leche y miel. Al principio, esto supuso un revés para los nómadas, pero los más perspicaces de entre ellos se dieron cuenta de que allí podrían conseguir trabajo, así que acamparon en una zona apartada y mandaron emisarios a hablar con las autoridades. Al final, los Joads consiguieron el contrato para la reconstrucción de Los Ángeles adelantándose a dos grupos con mas experiencia, por aquel entonces el negocio más lucrativo que los nómadas habían hecho. Los Joads se llevaron la parte del león del trabajo, pero, para no despertar odios ni envidias, dejaron al más experimentado clan Aldecaldo supervisar el proyecto y contratar los obreros adicionales que hicieran falta.

Los Joads trabajaron duro y prosperaron en LA. Después de terminar el contrato, se dirigieron al Noroeste, para despejar y roturar las zonas de bosque quemado. Algunos se quedaron en California trabajando en otras obras de construcción y otros se fueron con sus hermanos nómadas del Tren de Levitación Magnética TransContinental. En todos los sectores, su prosperidad ha aumentado.

A pesar de ello, el resto de los nómadas evitaron durante un tiempo a este clan. Su trasfondo era muy diferente del de la mayoría de los otros y su disposición a aceptar extraños los hacía aún más sospechosos. Muchos de los demás clanes temían que fueran a convertirse en otra banda que les hiciera las cosas más difíciles. Estos temores resultaron infundados, pero los Joads tardaron años en demostrárselo a los demás nómadas.

El nombre "Joad" no lo adoptó el propio clan, sino que era un guiño a los Okies del clásico de Steinbeck, Las uvas de la ira, que fue utilizado por primera vez en un anuncio de la CNN a principios de 1998. El término designaba en general a los desposeídos por las tormentas de polvo de aquel año, pero debido al buen papel del clan en la reconstrucción de Los Ángeles, el nombre pronto quedó indisolublemente ligado a ese grupo concreto de nómadas. Después de un tiempo, algunos miembros aceptaron el nombre para firmar documentos legales, el primero de ellos Malachi, que firmó como "Joad" el contrato con la Ciudad de Los Ángeles. Todavía se discute si lo hizo así en un acto de clarividencia o como una declaración irónica de identidad social.

Al contrario que otros grupos nómadas, los Joads han hecho lo posible por apartarse de la cultura de los estáticos y se encuentran muy incómodos en lo que consideran situaciones "estáticas". Nunca montan sus campamentos dentro de los límites de una ciudad, y muchas supersticiones antiguas han adquirido una importancia religiosa para el clan: los fantasmas de la ciudad, los espiritus del camino abierto, el genio de la época, el temor a ser encarcelado y muchas otras creencias que ahora dan forma a su visión del mundo.

Personas clave[]

Fuentes[]

WINN Ross, OPPEN Eric y LONGORIA Dan, Neotribus, los nómadas de Norteamérica, La Factoría de Ideas, Madrid, junio de 2000, traducción del inglés al castellano por Óscar Díaz García, 122 p. il. 28x22 cm, rúst., ISBN 84-8421-970-4.

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